martes, 15 de septiembre de 2026

STORY OF ILONA & KURTI: Un Morricone de melodías recicladas y emociones nuevas

La banda sonora de "Story of Ilona & Kurti" es una de esas rarezas a las que probablemente un aficionado a las bandas sonoras no acudriría en un primer momento, por que se encuentra entre esos trabajos casi inexplicables en los que no se sabe exactamente como se vio implicado el maestro Morricone. 

Sea como fuere lo cierto que nos encontramos con una de esas partituras de Ennio Morricone menos conocidas pero especialmente interesantes porque se apartan bastante de la imagen que solemos tener del compositor.

"Story of Ilona & Kurti" es una película austriaca del año 1991 dirigida por Reinhard Schwabenitzky. Una comedia con un trasfondo social bastante más interesante de lo que el argumento superficial podría hacer pensar. 

Tras la muerte de su casera, Kurti y su madre falsifican un testamento para quedarse con la vivienda donde residen y la herencia. Todo parece resuelto hasta que aparece Ilona, una joven procedente del sudeste de Europa que demuestra ser la verdadera heredera.La película utiliza el conflicto por esa herencia para poner en escena la xenofobia, el racismo cotidiano y los prejuicios de una determinada pequeña burguesía centroeuropea. 

No es una gran película en sentido cinematográfico, pero tiene algo que la hace especialmente interesante hoy: retrata como los prejuicios pueden encontrarse detrás de la normalidad, del humor y de la supuesta respetabilidad. Y además es detrás de esta temática donde aparece una curiosa correspondencia entre la película y la música de Morricone. La música proporciona una especie de lenguaje emocional alternativo, lo que hace hace que la partitura —melódica, romántica, a veces irónica — adquiera una función particularmente sugerente.

Lo primero que llama la atención es que Morricone no trata la película como una comedia convencional. En lugar de recurrir exclusivamente a una escritura ligera y caricaturesca, construye una música que combina lirismo, ironía y una cierta melancolía, tres elementos muy característicos de su lenguaje de los años ochenta y comienzos de los noventa. En realidad, la película tiene dos dimensiones muy diferentes. Por un lado está la comedia, con situaciones absurdas y personajes deliberadamente exagerados; por otro, existe una historia sentimental entre dos personas separadas inicialmente por la lengua, el origen y los prejuicios. Morricone parece responder musicalmente a esa dualidad.

Estamos en una etapa en la que Morricone había desarrollado ya plenamente esa capacidad para crear melodías aparentemente sencillas pero emocionalmente muy densas. En Ilona & Kurti encontramos precisamente ese Morricone que sabe sugerir un sentimiento con muy pocos elementos. La melodía no necesita grandes desarrollos sinfónicos: basta una línea melódica clara, una instrumentación cuidadosamente escogida y determinados cambios armónicos para transformar una escena aparentemente ligera en algo más humano.

Uno de los rasgos que más me interesan de esta partitura es precisamente su componente melódico, a la que aplica una ajustada economía de la orquestación consiguiendo una música cálida, sencilla y ligeramente nostálgica. Morricone llevaba décadas demostrando que no necesitaba una gran orquesta para conseguir una enorme intensidad expresiva. En esta etapa de su carrera había perfeccionado un lenguaje en el que pequeños conjuntos, instrumentos solistas y colores tímbricos muy concretos podían adquirir una importancia enorme, y esta concepción resulta especialmente apropiada para una comedia de dimensiones relativamente pequeñas como esta.

Esta banda sonora pertenece además a un periodo particularmente fértil de Morricone. En torno a esos años encontramos trabajos tan diferentes como Nuovo Cinema Paradiso, Stanno tutti bene, State of Grace, Hamlet, Bugsy, La domenica specialmente o La villa del venerdì.

Precisamente por eso resulta interesante escuchar esta partitura dentro de su trayectoria: demuestra que Morricone podía enfrentarse a una comedia austríaca de carácter social con la misma imaginación con la que abordaba un drama, un thriller o una película histórica.

No es una de sus bandas sonoras más famosas ni una de las que suelen aparecer en las recopilaciones dedicadas a sus grandes temas. Sin embargo, precisamente por eso merece ser reivindicada: es una pequeña muestra del Morricone íntimo, melódico, irónico y profundamente humano que aparece una y otra vez cuando uno se adentra más allá de sus partituras más conocidas.



Curiosidades

Un revisión detallada de esta partitura señala que la música para "Story of Ilona & Kurti" pertenece al grupo de trabajos en los que Morricone utilizó material anterior en lugar de constituir una partitura completamente nueva escrita desde cero para la película. 

Morricone fue un compositor que trabajó muchísimo y que produjo una cantidad extraordinaria de música. En determinadas producciones de los años ochenta y noventa, especialmente para televisión y películas de menor presupuesto, se reutilizaron materiales de su enorme catálogo, y lo cierto es que si hacemos una comparación detallada de la banda sonora se puede apreciar claramente material de dos partituras anteriores, "La Cugina" de 1974 y de "La cage aux folles 3" del año 1985. 

Esto hace que nos planteemos si ese "parecido morriconiano" es material musical reutilizado tal cual, o si, por el contrario, si solamente coinciden la tonalidad, determinados giros melódicos y la instrumentación estaríamos ante algo distinto: una autocita estilística. Esto cambia la manera de analizarla y nos hace preguntarnos

¿cómo funciona dentro de esta película un material musical que procede de otros contextos?

Y eso es extraordinariamente interesante desde el punto de vista de la música cinematográfica. La música de Morricone tiene suficiente ambigüedad emocional como para adquirir nuevos significados cuando se coloca junto a imágenes diferentes. Y ahí el maestro era un genio.

Edición dicográfica

"Story de Ilona & Kurti" tiene una única edición austríaca del sello MCP Records del año 1991. Un CD sin libreto, que incluye una escasa información en la contraportada. Una de esas publicaciones de Morricone que hoy tienen un cierto carácter de rareza discográfica.

Con una duración de 48:00 minutos y 10 pistas, para una edición de banda sonora de aquella época resulta bastante generoso, especialmente tratándose de una película relativamente poco conocida.

Lo que hace particularmente interesante este CD es que no pertenece al circuito habitual de las grandes ediciones internacionales de Morricone. No estamos ante RCA, CAM, Virgin, BMG o Sony, sino ante un sello austríaco mucho más pequeño. Por eso el disco ha quedado bastante al margen de las reediciones y recopilaciones posteriores de la obra de Morricone.
De hecho, actualmente aparecen ejemplares originales en el mercado de segunda mano, lo que confirma su condición de pieza relativamente difícil de encontrar. 

Estamos por tanto ante uno de esos pequeños tesoros discográficos de Morricone, que bajo la apariencia de una banda sonora convencional, esconde además el fascinante fenómeno de la reutilización de materiales procedentes del vasto catálogo del compositor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario